En un divorcio se decide muchas cosas a la vez, pero hay una que concentra la mayor parte del valor económico y buena parte de la tensión: qué se hace con la vivienda. Y precisamente por eso suele decidirse mal —en caliente, sin números, y a menudo con cada parte asesorada solo para «ganar»—.

En Adapta intervenimos aquí de una forma distinta: como punto neutral entre las dos partes. No representamos a nadie contra nadie. Ponemos los datos sobre la mesa para que la decisión sobre la casa sea la mejor posible para ambos. Esta guía resume las opciones.

Lo primero: una valoración objetiva

Casi todos los conflictos sobre la vivienda nacen de no estar de acuerdo en cuánto vale. Por eso el punto de partida es una valoración profesional independiente, basada en operaciones reales de la zona, que las dos partes puedan aceptar sin sentir que el número favorece a nadie. Con esa cifra encima de la mesa, casi todo lo demás se ordena solo.

Opción A · Vender y repartir

Si ninguna de las partes va a quedarse la vivienda, la vía más limpia suele ser venderla bien y repartir el resultado. «Bien» significa lo mismo que en cualquier venta: preparación, precio calibrado y un proceso profesional que no malvenda por las prisas del propio divorcio. La diferencia entre una venta apresurada y una bien llevada ronda el 5-10% del precio.

Opción B · Extinción de condominio

Si una de las partes quiere quedarse la casa, la figura adecuada es la extinción de condominio: esa parte compensa a la otra por su mitad. Su gran ventaja es fiscal: bien planteada tributa por Actos Jurídicos Documentados (0,75% en Madrid) y no por Transmisiones Patrimoniales (6%). Sobre una vivienda de valor alto, hablamos de miles —a veces decenas de miles— de euros de diferencia. La calificación correcta no es automática: exige redacción profesional.

El paso que casi todos olvidan: la hipoteca

Que el convenio diga «la casa es para ti» no libera a la otra parte frente al banco. Mientras no se refinancie el préstamo, ambos siguen siendo deudores para la entidad —con todo lo que eso implica para pedir financiación en el futuro—. Sacar a la otra parte del préstamo, mediante novación o una nueva hipoteca, es parte imprescindible de la operación, y estructuramos la financiación correcta según el perfil de quien se queda la casa.

Cómo lo hacemos en Adapta

Vuestros abogados llevan el procedimiento del divorcio; nosotros, la parte patrimonial y fiscal de la vivienda, coordinándonos con ellos. Valoración independiente, análisis de las opciones, ejecución de la venta o de la extinción de condominio, refinanciación y un plan patrimonial para cada parte después. Y siempre desde la neutralidad.

Si estás en este momento y quieres resolver la parte de la casa con criterio y sin más conflicto del necesario, cuéntanos tu caso. La primera conversación es sin compromiso.